10 costumbres argentinas que damos por normales (pero el resto del mundo no entiende)

Hay cosas que hacemos todos los días sin cuestionarlas. Crecimos viéndolas, repitiéndolas y dándolas por hechas. Pero alcanza con viajar, vivir afuera o hablar con un extranjero para darse cuenta de que muchas de nuestras costumbres son bastante particulares.

Estas son algunas de esas pequeñas argentinidades que para nosotros son normales, pero que sorprenden a cualquiera que nos vea desde afuera.

1. Compartir una misma bombilla con todo el mundo

Imaginá explicarle a alguien que un grupo de personas comparte la misma bebida, en el mismo recipiente y usando la misma bombilla durante horas.

Suena raro.

Para nosotros es simplemente tomar mate.

No importa si recién conocés a alguien o si es tu mejor amigo. Si te ofrecen un mate, aceptarlo es casi una forma de decir "quiero compartir este momento con ustedes".

2. Saludar con un beso a personas que acabás de conocer

En muchos países, un apretón de manos alcanza.

Acá no.

Conocés a alguien por primera vez y, antes de intercambiar dos palabras, ya hubo un beso en la mejilla.

Es tan natural que ni siquiera lo pensamos.

3. Organizar una juntada durante dos semanas para terminar improvisándola

Los argentinos somos expertos en planificar encuentros.

También somos expertos en cambiarlos a último momento.

El grupo de WhatsApp puede estar activo durante diez días discutiendo lugar, horario y menú. Pero muchas veces la mejor reunión termina siendo la que surgió con un simple:

"¿Che, hacemos algo hoy?"

4. Quedarnos hablando después de terminar de comer

En otros lugares, cuando termina la comida, termina el encuentro.

Acá recién empieza la sobremesa.

Una charla que puede durar más que el almuerzo o la cena. Entre anécdotas, café y alguna discusión innecesaria sobre fútbol, política o cuál es la mejor empanada del país.

5. Opinar con total seguridad sobre cualquier tema

Economía.

Fútbol.

Política internacional.

Meteorología.

Parrillas.

Los argentinos tenemos una habilidad especial para desarrollar teorías completas sobre asuntos que descubrimos hace exactamente cinco minutos.

Y lo hacemos con una confianza admirable.

6. Cenar cuando en otros países ya están durmiendo

Mientras en gran parte del mundo la cena ocurre entre las seis y las ocho de la tarde, nosotros recién estamos pensando qué cocinar a las nueve y media.

Una reserva para las diez de la noche no parece tarde.

Parece normal.

7. Convertir cualquier reunión en un asado

Cumpleaños.

Mudanza.

Partido de fútbol.

Reencuentro de amigos.

Domingo cualquiera.

No necesitamos una razón importante para prender el fuego. De hecho, muchas veces el asado es la razón.

8. Hablar usando palabras que solo entendemos nosotros

Decimos cosas como:

  • Che.

  • Boludo.

  • Chamuyo.

  • Quilombo.

  • Bondi.

  • Laburo.

Y entendemos perfectamente lo que significan.

Para alguien que está aprendiendo español, escuchar una conversación entre argentinos puede sentirse como aprender otro idioma.

9. Aplaudir cuando aterriza el avión

No pasa siempre.

Pero pasa.

Y aunque muchos juren que nunca aplaudieron, todos vimos alguna vez cómo parte del avión estallaba en aplausos apenas tocaba pista.

Es una costumbre tan nuestra que ya forma parte del folclore viajero argentino.

10. Encontrar cualquier excusa para juntarnos

Quizás esta sea la costumbre más argentina de todas.

No nos reunimos solamente para celebrar grandes acontecimientos.

Nos juntamos porque sí.

Para tomar mate.

Para comer algo.

Para ver un partido.

Para charlar.

Para pasar un rato.

Porque, en el fondo, gran parte de nuestra cultura gira alrededor de compartir tiempo con otras personas.

Y tal vez eso sea lo que más nos identifica.

Lo que nos hace argentinos

Muchas veces pensamos que la identidad de un país se construye a partir de sus monumentos, sus héroes o sus paisajes.

Pero la verdadera identidad suele aparecer en los detalles.

En el mate que circula de mano en mano.

En la sobremesa interminable.

En el asado improvisado.

En el abrazo al llegar.

En esas pequeñas costumbres que repetimos sin pensar.

Porque cuando algo forma parte de tu vida desde siempre, deja de parecer una costumbre.

Simplemente se vuelve normal.

En propaganda creemos que la identidad argentina está en estos pequeños momentos cotidianos. Conocé más sobre nuestra historia.